viernes, 1 de julio de 2011

LA MUJER DE LOT (a Cristina y JJ)


La mujer de Lot no tiene nombre
desobedientemente salada
manda a la mierda a Yavhé
 y a su descendencia

a quién dejas atrás sirena sodomita
a quién te abría las piernas
cuando aún eran tuyas?
kilos de sal para descongelarte
y ni media vocal 
que te pertenezca
cuando nadie te mira
en medio
de dos ciudades ardiendo
tu buscas sus ojos
te haces la muerta
nadie te pidió la huellas dactilares
pero cuándo todos huyan
dejando tras de sí la vergüenza
de las estatuas
tu te quitarás la piel sin nombre
tuyo
mujer de otro
como quien pela una fruta
te nacerán las manos
y andarás sola
bautizándote en los cuerpos
que te dé la gana.

MUECA


no acusar el tiempo
quieres
que mañana se te borre como ayer porque es lo mismo
se te olvida, porque olvidas
olvido eres
y sólo a él le dejas habitarte
que eres hermosa
 aquí y ahora
mas sabia que ayer
menos que mañana
todo una sarta
de estupideces
no?
no te interesa
eres una mueca
muñeca...
intentando sonreir
 
te rebuscas en la carne, le hablas al vacío
al filo
agarrandote las tetas con las manos
por si acaso
                   miro los ojos despoblados
tu rostro en silencio
                 suicidado
                             a los quince.

RESACA

Salió de su bañera atravesando los cristales, tras ellos los peces naranjas abandonados se convirtieron en pelo y ella con sus manos terminó de escurrir el líquido que le quedaba. Había sido un largo viaje a través de las gargantas de la noche y Jonás que no aparece...

La vuelta siempre es seca, deshidratada, los azulejos las orillas al fin desiertas del baño. Se miró en el espejo, terminó de escurrirse el mezcal, la marea retrocedida siempre deja la roca desnuda y vulnerable, sacudió las escamas que le quedaban en los ojos. Nada de sal, no responde al otro nombre de más allá del espejo. Dónde habitan las ballenas será juzgada por homicidio. Lo único realmente molesto ahora, es un espina clavada en el esófago.

jueves, 30 de junio de 2011

GUSTO

Una lengua rodeando 
el colmillo.
La caricia, 
dedo
en el filo
de la 
daga.
Dos labios
suben y

bajan

suben

bajan

lubricando    pistola.
el cañón
 de
 una
                

Este cuerpo
amando
aquello
que lo mata.

martes, 19 de abril de 2011

ENFERMEDAD

Aquel sueño empezó a crecerle hacia dentro, la misma noche que cerró las puertas y tapió las ventanas.
Quiso esconderse entre las costillas y buscó un lugar recóndito entre el pecho y la espalda. Mientras tanto, afuera, seguían fabricando diques, los muros multiplicados.
Así se extendió un sitio oscuro, una melanina muerta, la tristeza de los rincones. 
Cuando fue a pronunciar su nombre sólo salió un pájaro muerto de su boca y una suerte de amnesia blanca se le instaló en las retinas. Con la tarde colándose por algún agujero vacío de clavos, llegaban recuerdos polizones que intentaban navegarle el rostro y esa suave sensación no era más que una leve mejoría.
Su sueño continuaba su camino introvertido, perforándole las vertebras, hasta que fue sólo músculos de sueño, huesos de sueños, sangre soñolienta.

martes, 29 de marzo de 2011

La cita

Hacía un tiempo que se arreglaba más de la cuenta, procuraba un buen apurado de su barba diariamente y las rutinas frente al espejo eran cada día más prolongadas. Al vestirse no descuidaba el más mínimo detalle, todo combinaba y sentía que la elegancia era un don que se le había concedido desde la cuna. Doblaba meticulosamente el pañuelo que terminaría asomando en el bolsillo de su americana, los zapatos bien lustrados y para terminar, con un fino peine de púas muy juntas que guardaba en el bolsillo de su camisa, dibujaba una línea perfecta casi a punto de la sien. Unas gotas de colonia con regusto a madera y tabaco bastaban para dejar por el pasillo el recuerdo de su trayectoria.
No andaba mucho, unos pocos pasos, los que se podían contar desde el baño hasta el salón de su casa. Encendía la tele y se sentaba en el sillón de enfrente con un gesto maniático de estirarse el pantalón intentando planchar arrugas inexistentes. Luego esperar, no mucho, pero le gustaba llegar siempre unos minutos antes a su cita. Entonces aparecía ella, la chica de la teletienda nunca faltaba, tan puntual como él, y le guiñaba un ojo, mientras le enseñaba las bondades de los artilugios de cocina llamados a revolucionar el mundo del ama de casa. Ella le miraba y él lo sabía, con la complicidad que sólo es producto del amor más puro, incluso tenían un lenguaje secreto.
En una habitación de su casa, la que en un principio iba a destinar a su descendencia, se amontonaban objetos de utilidades imposibles, casi sin espacio, acumulando polvo.

lunes, 28 de marzo de 2011

Me Tocan ( a los que compartieron los lunes y el ocaso)


Me toca
me tocan
apenas susurrando
palabras electromagnéticas.
No sé nada de sus tulipanes
de su pelo ensortijado
la foto de un niño lejano,
foto seria de un chaval
que cumple años
felicidad 2.0
se avecina la primavera
como una ausencia
quedan  prendidos
en la brisa binaria
cuadrados de perfil
reverdecido, brota
esta enredadera de palabras
mi pupila dilatada
y un rostro reflejado
desde un mundo que apenas percibo
con éstas antenas de insecto,
se cuelan en mi vida, y tú poeta,
con el apellido de mi estirpe
me rodeas zalamero
guiñándonos los ojos,
trayendo caramelos de vocales
Como frutas, que me estallan
en la boca de mi asiento.
Entraron profundo
por la puerta más pequeña
al país de las maravillas
gin-tonics y croquetas
para menguar  las cerraduras
véannos bailando desnudos        en la orilla
acéptame como hermano
te contaré otro cuento
con suerte, un lunes cualquiera
y una pantalla incandescente
nos muestra seres mitológicos
más cercanos incluso
que el vecino,
mientras, a alguien se le quema la comida

¿Estaban ricas? Pregunta uno a quién quiero,
no sé cómo se llama, ni si su rostro
se me aparece en sueños
cosidos todos     acaso
por dos letras
y un poema
en purgatorio.
Yo los quiero
no sé como
pero me tocan
los lunes sus palabras de amor anónimo
que me huelen a croquetas.